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Una fórmula sencilla
consiste en restar la edad a la frecuencia cardiaca que tenemos al nacer y
que suele rondar las 220 pulsaciones/minuto.
Por ejemplo, un
individuo de 40 años, debería mantener una frecuencia cardiaca máxima
durante un ejercicio aeróbico de 220 - 40 = 180 pulsaciones/minuto.
A partir de aquí, se
debe aplicar el porcentaje que se considere apropiado según el nivel de
capacidad del individuo. Si por ejemplo, posee un nivel de tipo medio, se
aplicará el 80% de intensidad, con lo que la frecuencia cardiaca de
trabajo sería de 135 p/m.
Tanto la potencia de
carrera como la velocidad deberán ajustarse para mantener la frecuencia
cardiaca de trabajo con una desviación (por arriba o por debajo) de no más
de 5 p/m. |